viernes, 7 de febrero de 2014

Queniquea es la capital del municipio Sucre, ubicado en el EstadoTáchira en Venezuela. En ella se encuentra ubicada la sede de la Alcaldía Bolivariana del Municipio Sucre, la junta parroquial, la delegación municipal, casa de la cultura Mons. José León Rojas Chaparro, museoEleazar López Contreras, emisora Dinámica 88.9 FM, Biblioteca Municipal y Biblioteca Estadal, infocentro, complejo deportivo Gral. Tulio Misael Pernía, Parroquia Eclesial Nuestra Señora Del Rosario, espacios públicos, también cuenta con un comando policial, y sede de un destacamento de la Guardia Nacional de Venezuela. Además cuenta con oficinas de los principales servicios públicos como CORPOELEC,Bicentenario Banco Universal, Ipostel, sede del Registro civil y subalterno, sede del Ministerio del Poder Popular para el Ambiente, sede delMinisterio del Poder Popular para la Agricultura y Tierras, sede del CNE, sede de la PACCA Queniquea, cuenta con un ambulatorio rural tipo II y un CDI. En educación cuenta con un liceo público (U.E. Don Simón Rodríguez) y dos escuelas de educación básica (Escuela Nacional Bolivariana Mons. Juan Bautista Castro y la Escuela Estadal Ner. 580 Las Delicias), además de la sede de la UBV (núcleo Nuestra Señora del Rosario, y escuelas de manualidades (Juanita de Carrero).

Geografía[editar · editar código]

Está situada en una meseta circundada por dos ríos. Posee una altura promedio de 1597 msnm.2

Relieve[editar · editar código]

Presenta un relieve montañoso con topografía abrupta, desde quebrada hasta accidentada con pendientes entre 35 y 65%.2

Temperatura Media Anual[editar · editar código]

Su temperatura es de 18 °C.2

Precipitación Media Anual[editar · editar código]

La precipitación es de 1212 mm.2

Tipos de Clima Clasificación climática de Köppen)[editar · editar código]

Tropical lluvioso de sabana, tropical (altura) de sabana y tropical (altura) paramero.2

Clasificación Climática (Sistema de clasificación de zonas de vida de Holdridge)[editar · editar código]

La vegetación muy rica y variada característica de bosque húmedo premontano (BH-P), bosque muy húmedo montano bajo (BMHMB), bosque húmedo montano bajo (B.H – MB) y bosque pluvial montano (B. PL – M).2

Suelos[editar · editar código]

Los suelos son medianamente profundos con afloramientos rocosos localizados, texturas medias a gruesas de pH ácido. De acuerdo a su capacidad de uso, están conformados por suelos de clase VI y VII.2

Hidrografia

  • Ríos: Pereño (Río Queniquea ó San Parote)
  • Quebradas: Machado, Callejón Negro
Conformando estas Quebradas Las Micro-Cuencas del Pereño (Río Queniquea ó San Parote), entre otros ríos del Municipio es fuente alimentadora principal del Acueducto Regional del Táchira.2

Vegetación[editar · editar código]

Predomina Bosque muy Húmedo Montano Bajo.2

Economía:La economía queniquense predomina el comercio agrícola; ya que se exportan rublos de producción como: café, hortalizas, caña de azúcar (panela y papelón granulado) hacia los principales mercados regionales; la ganadería, la industria en el pueblo se limita a pequeñas fabricas de los sectores textil, mecánico, pequeñas procesadores de café y caña de azúcar, alambiques artesanales; también forma parte la actividad de pequeños y medianos comerciantes (carnicerías, bodegas, supermercados, restaurantes, artesanía, librerías y papelerías, entre otros), se encuentra también en desarrollo el sector turístico.

Medios de Comunicación

Teléfonos fijos y móviles (CANTVMOVILNETMOVISTAR),radios transmisores y frecuencias AM Y FM, Internet, televisión por cable y satelital, periódicos.

Vías de Acceso

La principal vía de acceso es la que comunica con San Cristóbal que es la capital del Estado y corresponde a la carretera trasandina, y a su vez con las demás poblaciones del Estado y el País. Cuenta con el acceso a una red de carreteras que la comunica con el resto de las localidades del Municipio Sucre.
  • Vía Queniquea-San Cristóbal 72 km de distancia. Desde Queniquea hasta el cruce con la T007 sector El Zumbador 29,8 km.
  • Vía Queniquea-San José de Bolívar (Municipio Francisco de Miranda) 9 km de distancia.
  • Vía Queniquea-La Pérez-San Pablo.
  • Vía Queniquea-La Pérez-La Blanca-La Florida (Municipio Cárdenas).
  • Vía Queniquea-Mesa del Tigre (también se llega a La Florida y a Cordero por esta vía)
  • Existen otros ramales carreteros que comunican con diferentes caseríos y aldeas del Municipio.1
Existen dos medios de transporte que brindan el servicio hacia Queniquea la línea de automóviles por puesto Ntra. Sra. del Rosario y la línea de autobuses expresos San José, que se encuentran en el terminal de pasajeros de San Cristóbal.

Historia

En octubre de 1991 se realizaron investigaciones arqueologías por parte del Departamento de Antropología del Estado Táchira, en la aldea Colinas de Queniquea, donde se localizó un yacimiento de 5.5 ha. En el cuál se podía observar una aldea prehispánica en su configuración total, conformada por 30 terrazas alineadas horizontal y verticalmente determinando sus orígenes en 300 años a.C.. En las investigaciones se observó un grado de desarrollo cultural tecnológico insospechado para esa época, debido a la construcción de las terrazas, los muros de contención en forma ovalada, reforzados por hileras de piedra, viviendas en forma circular, residuos de madera de postes de las viviendas, caminarías de piedras naturales que quizás adaptaron para facilitar el ascenso y descenso de sus pobladores, al igual como desagües de las corrientes de agua para la época de lluvias; también por la tradición en cerámica usada como tiestosmanos de moler, vasijas de forma y decoración variada, martillos, piedras semitrabajadas en forma de puntas, hachaspiedras de moler, carrete de piedra, punta de lanza, pulidores, lajas pulidas, lascasCuarzo blanco con cortes, Granito, restos óseos (FémurDientes de lechemolares), cuentas de azabache, cuentas de hueso cóncavas, que utilizaban en sus actividades cotidianas.
Se considera que la población que habitaba la aldea era de posiblemente 150 habitantes, y se consideró como la civilización KENIKE. Se afirma que no se sabe de la existencia en ninguna parte de Venezuela una concentración similar de terrazas como las halladas en la aldea de Colinas de Queniquea, por lo que se considera que es la primera evidencia de un pueblo prehispánico en el país.
Grandes estudiosos como Julio C. Salas y Alfredo Jahn, por mencionar algunos han dado hipótesis a los primeros asentamientos indígenas del Táchira, dando a la región de Queniquea la cuna de la civilización Kenike. Don Tulio Febres Cordero es más explícito y señala que todas estas tribus estaban asociadas a “la vasta población indígena que tenía su centro principal en la altiplanicie de Cundinamarca, asiento de los Muiscas, cuyo imperio ocupa el tercer lugar en el orden jerárquico de la antigua civilización del nuevo mundo”. Y, más recientemente la arqueóloga Reina Durán ha señalado que en Queniquea, en la aldea Machado se encuentra el Machu Picchu tachirense. Lo cierto es que el nombre de Queniquea pervive, y es un nombre indígena y que ya Don Tulio Febres Cordero señala en su lista de poblaciones indígenas del Táchira. La arqueóloga Reina Duran en una clasificación muy interesante que hace sobre las poblaciones indígenas señaló que “los quiniqueos” pertenecen a la familia Aruaca.
En ese periodo histórico que se pierde en el tiempo, los indígenas denominados Queniques, vivían de la tranquilidad, sembrando el campo, adorando a sus deidades, hasta que un día el dios del Trueno les envió aquellos seres vestidos de metal. Esto sucedía el día que Juan de Maldonado cruza la ciudad del Espíritu Santo (La Grita) y dirigiéndose a la derecha llega a un Valle, el cual bautizara como Valle del Espíritu Santo (donde hoy se asienta San José de Bolívar) habitado por una aldea de nombre Babuquena, esto ocurría el 24 de mayo de 1561, allí Maldonado pernotaría con sus hombres aquella noche, como señala en sus Crónicas Fray Pedro de Aguado. Al día siguiente, Juan de Maldonado se dirige a otra meseta, donde encuentra otra aldea con los indios Queniques, es así como Juan de Maldonado descubre Queniquea el 25 de mayo de 1561. Juan de Maldonado y sus acompañantes debieron quedar admirados ante la belleza de estos paisajes, ya para 1601 el Juez Pedro de Sandes mandaría a construir un Monasterio en el Valle del Espíritu Santo a donde acudirían los indios del Capitán Gabriel de Anguieta del pueblo de Queniquea.
Al leerse con detenimiento las Crónicas de Aguado observamos y sentimos la travesía de Maldonado por el Páramo de la Cimarronera hasta llegar al Valle del Espíritu Santo y luego llegar a la Meseta de Queniquea. Señala Aguado que allí habían dos pueblos “Sunesua” y “Quenega”, Coincidencia o no, Quenega y Queniquea tienes mucha relación. Por lo tanto Maldonado entraría a la Meseta de Queniquea el 25 de mayo de 1561.
Luego de su estadía en Queniquea, Maldonado continuaría su travesía hacia el Páramo del Zumbador y de allí a San Cristóbal. Más adelante el 8 de agosto de 1581 a Baltasar de Artiga le es dado como recompensa el pueblo de Queniquea por el Cabildo de La Grita. En ese intercambio de tierras Baltasar de Artiga entrega treinta indios de Queniquea y su poblado al Cabildo, que luego fueron dados al Capitán Gabriel de Anguieta.
Ya para 1601, los colonos se habían repartidos los pueblos e indios. Sigue en esta historia tan interesante otro nombre de un encomendero, y es para 1631 que los indios Queniqueas que fueron antes de Gabriel de Anguieta, después de la mujer de éste, serán entregados a Don Juan Méndez y Miranda, Procurador General del Cabildo de La Grita. Se pagó por el pueblo de Queniquea en 1631: 13 patacones y 6 reales y medio por el tributo. La encomienda tenía 15 personas en total y su cacique se nombraba Mateo. Este Mateo es el primer queniqueo que se nombra en las Crónicas de Indias.
La historia - según Lucas Castillo - señala que Mateo, Cacique de los Queniqueas, respondió con franqueza al Cabildo que en la estancia de dos leguas de la población de Queniquea se sembraba algodón, maíz y trigo. El papel jugado por la iglesia católica en la formación de la sociedad queniquea después del periodo indígena es fundamental, desde los primeros curas doctrineros venidos junto con los conquistadores a fundar pueblos a comienzos del siglo XVI, hasta la creación del poblado en 1817, esto ha sido de primera importancia. La Iglesia fue un factor determinante en el desarrollo de la educación, la política, la economía y la formación espiritual de los habitantes de Queniquea, y por tal razón debemos mencionar algunos hechos, aunque sea de manera breve sobre la evolución de la iglesia queniquense. La historia de la evolución religiosa está muy ligada también a la historia del pueblo.
En 1628 pasan por Mérida los primeros Jesuitas y Franciscanos, provenientes del Nuevo Reino de Granada y la Ciudad deLeón, con destino hacia Caracas. Al encontrarse con un mundo ideal para el recogimiento espiritual y el estudio, con montañas coronadas de cumbres altas cubiertas de nieve, bosques poblados de árboles de todo tipo y huertas feraces y campos de cultivo donde la naturaleza se derramaba en abundancia de frutos y flores, deciden quedarse en estos lugares. Muchos de estos monjes Franciscanos y Jesuitas se internaron montaña adentro con los colonos en la formación de nuevos poblados. Los Jesuitas, Dominicos y Franciscanos, aparte de sus ocupaciones de tipo espiritual tenían un sentido muy desarrollado para las actividades productivas: desarrollaron una red comercial y agrícola muy vasta con haciendas de cacao en el Puerto de Gibraltar en Maracaibo, caña en Mérida, tabaco en Barinas y otros productos. En la ciudad de Mérida contribuyeron mucho a la educación al fundar el primer colegio bajo el nombre de San Francisco Javier.
En 1778 se crea la Diócesis de Mérida de Maracaibo, mediante una Bula del Papa Pío VI, siendo el primer obispo Fray Juan Ramos de Lora de la orden Franciscana. Desde su llegada a Mérida, despliega una gran actividad civilizadora, con la erección de la Catedral, El Palacio Episcopal y un seminario para formar nuevos sacerdotes, y sobre todo la catequización para los Andes, en ello estaba el Táchira.
Señala Lucas Castillo Lara que en la visita pastoral de 1805 hecha a La Grita, el Obispo Hernández Milanés traslada deBailadores al Río Bobo al Padre Casimiro Mora, donde debía encargarse de una Capilla o Monasterio que estaba en ruinas en el Valle del Espíritu Santo, Monasterio hecho por los franciscanos en el año de 1631.
El 7 de octubre de 1808 el Padre Casimiro Mora, funda en la meseta de los indígenas Queniques al pueblo deQueniquea, y ya para 1810 el Padre Mora se encuentra en Queniquea levantando otra iglesia junto a los vecinos José María Roa, Cecilio Pérez, Isidro González, Jacinto Ramírez, Rafael Ramírez, Feliciano Pulido, Joaquín de la Rosa Pulido, José Florentino Pulido, Luís Antonio Moreno y Antonio Bernabé Vivas. Lo cierto es que para 1816 vuelve el Padre Mora a Queniquea y se encuentra con desavenencias entre sus pobladores, unos quieren al Padre Mora como sacerdote, mientras que otros piensan en un cura de raíces queniqueas para la fundación del pueblo, entre los que representan este nuevo proyecto aparece Don Venancio Escalante, Enrique Roa, Antonio María Contreras, José María Morales y Manuel Sánchez. El padre Mora había restaurado el Monasterio del Río Bobo en 1806, pero los queniqueos que tenían mayoría de votos, pidieron que se trasladase a Queniquea la iglesia del Río Bobo y para ello ofrecen donar nueve cuadras de tierra para la nueva iglesia. En estas discusiones los de Queniquea querían como párroco al padre Pablo Antonio Morales, cuyos antecesores eran de los primeros fundadores de Queniquea. Esta solicitud es dirigida al Obispo por intermedio del Vicario Fernando José García]. Desde Maracaibo, el 21 de diciembre de 1817, el Obispo decreta la traslación de la Capilla de Río Bobo a Queniquea, convertida desde ese día en Vice-parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Queniquea.
Para 1816 el Obispo Rafael Lasso de la Vega continuaba su viaje a Bogotá, donde lo consagra el 11 de diciembre de 1816, el Arzobispo Don Juan Bautista Sacristán. A su regreso a Maracaibo, el 30 de abril de 1817, envía su informe a su majestad dándole cuenta del estado de sus Diócesis.
Al referirse a La Grita dice, que es lo más despoblado del Obispado, pues en su vasto territorio sólo tiene una parroquia y tres pueblos que fueron de indios y en el día eran de blancos. Menciona la idea de elegir un nuevo Curato y de continuar el que haya había comenzado su antecesor. Se trataba de la Viceparroquia del EL Cobre y la del Río Bobo y Queniquea. Estos últimos sitios, debido a lo alejado de los centros de comunicación, pensaba agregarlos, incluso con traslación de sus vecinos, al sitio de la Higuera en el Río del Valle (aldea de La Grita). Allí debía edificarse una nueva capilla. Los vecinos de Queniquea, representados por Venancio Escalante, Enrique Roa, Antonio María Contreras, José María Morales y Manuel Sánchez, solicitan ese mismo año al Obispo que reconsidere su decisión. Ya que luego de una reunión entre las cabezas de familia de aquellos lugares, resolvieron pedir que la capilla se construyera en el sitio de la Mesa de Queniquea (Meseta de Queniquea); argumentaban, que el sitio de Río Bobo ya tenía una capilla y casa para el cura, construida en 1806 por el Padre Casimiro Mora, de orden del Obispo Hernández Milanés. Pero este lugar no era céntrico ni apropiado y quedaba trasmano de los vecinos, además esto se hizo contra el sentir de la mayoría de sus habitantes que la querían en la Mesa de Queniquea.
Es así que los vecinos Enrique Roa y Antonio María Contreras, ofrecen donar para el vecindario la fundación de la iglesia nueve cuadras de tierra, en el sitio donde estaba el vecindario de Queniquea. Prometían pagar la Cóngrua del Cura y solicitaban les nombrases Párroco a Pablo Antonio Morales, clérigo tonsurado que se hallaba cursando estudios en elSeminario de Mérida. Los antecesores del Padre Morales eran los primeros fundadores de Queniquea. La solicitud es dirigida por intermedio del Vicario Fernando José García. Este inclinaba sus simpatías a favor de Queniquea e informa favorablemente la petición. Pero no todos apoyaban la solicitud de Queniquea, los vecinos de Río Bobo eran opuestos, que veían perder su preeminencia, y los Señores Juan Andrés Roa y la Viuda Doña Luz Márquez, por otras causas.
Desde Maracaibo, el 21 de Diciembre de 1817, el Obispo decreta la traslación de la Capilla de Río Bobo a QUENIQUEA, convertida en Vice Parroquia Nuestra Señora del Rosario de Queniquea. Acepta la donación para la Iglesia de las nueves cuadras de tierra prometida, y ordena al Vicario García se traslade allí para la ejecución de todo eso. El 8 de abril de 1818 el Padre García va a Queniquea, a tomar posesión de lo donado, lo cual se verifica ese día. A todo se le da se le da carácter formal ante el Notario Público Eclesiástico, Facundo Morales.
Después el Padre García, acompañado de todos los vecinos, tomó la posesión de las nueves cuadras de tierra y se alinderaron con sus mojones, se delineó el cuadro para formar la plaza y en el sitio donde se iba a construir la Iglesia, en el punto donde iba el Altar Mayor, clavó una Cruz. Puso piedra fundamental de la fábrica y bendijo todo eso, luego el Masón Don Thomas Pulido diestro en la ebanistería, traza las calles siguiendo el patrón de un poblado español, y modela la primera iglesia a escala de una Iglesia perteneciente a la Ciudad de León en la madre patria; España. La traslación de ornamentos de la Capilla del Río Bobo estuvo a cargo de Don Jacinto Ramírez, quién se encargó de traer las imágenes de San José, la Virgen del Carmen, San Rafael, Virgen de los Dolores, entre otras. La Capilla del Río Bobo, era conocida como la “Iglesia de las Guamas”, pues con ese material se empezó la construcción del antiguo Monasterio, información dada por Don Altagracia Peñaloza, ya que en tiempo de la colonia el Valle del Espíritu Santo estuvo como una gran hacienda de tabaco bajo el cuidado de los monjes Franciscanos. Después hubo fiesta alegre en aquella verdeante Meseta, custodiada de altos Cerros.
Nacía oficialmente un pueblo, por la voluntad generosa de aquellos hombres. Su población se va aumentar muy pronto, con las migraciones de gente de La Grita y otros lugares, que se refugiaron allí huyendo de la guerra. Entre ellos estará el Padre García, quien pasa allí su tiempo escondido de los españoles.
La población de Queniquea, con mucho esfuerzo, sacrificio y tesón había logrado su Viceparroquia, aspiraba a mayores metas a través de insistentes y decididos empeños logró que la Diputación Provincial la decretara PARROQUIA CIVIL el 12 de noviembre de 1838 y cuya ordenanza dice lo siguiente:

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